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viernes, 8 de marzo de 2013

Plantar las semillas de nuestra alma‏ por Michael Berg

Plantar las semillas de nuestra alma 

 

En este Shabat hay dos porciones, Vayakel y Pekudei, ambas son importantes lecturas con una cantidad tremenda de secretos y entendimientos. Existe una revelación única y poderosa en particular que estuve leyendo del Arvei Najai en la cual deseo enfocarme; una enseñanza que tiene diferentes capas en ella. Una enseñanza que si tenemos el mérito de entender, recordar y vivir, cambiará nuestras vidas.
Se explica que sí, tenemos un alma; pero ¿qué es nuestra alma en realidad? Nuestra alma es potencial. El alma de cada uno de nosotros tiene cierto potencial de Luz que puede revelar en este mundo; nuestro trabajo, la razón por la cual estamos aquí, es actualizar y revelar ese potencial de nuestra alma. Nuestra alma es como la semilla de un árbol, tiene el potencial de convertirse en un árbol pero ni se acerca a serlo cuando es una semilla. Debes colocarla en la tierra. Debes ayudarla a crecer. Eso es nuestra alma. Nuestra alma es una pequeña cantidad de un gran potencial.
Como el Zóhar nos dice, existen cinco niveles del alma. No hablaremos aquí sobre el quinto y más elevado nivel, cuando nuestra alma alcanza su plenitud, pero es llamado Yejidá. Néfesh, el nivel más bajo de nuestra alma, es el poder que nos permite movernos y realizar cualquier acción. Con cada acción que realizamos, ya sea buena o negativa, estamos de hecho adentrándonos en nuestra alma, tomando una chispa de Luz de Néfesh, y revelándola al mundo a través de esa acción. El nivel de Rúaj, el segundo nivel de nuestra alma, es la que nos da la habilidad para hablar. Cada vez que hablamos, entramos en nuestra alma, tomamos una chispa de Rúaj y la revelamos al mundo. El nivel de Neshamá es el nivel del pensamiento. Cada vez que pensamos, entramos en nuestra alma, tomamos una chispa del nivel de Neshamá y la revelamos al mundo. El nivel de Jayá, el cuarto nivel de nuestra alma, es el nivel del pensamiento profundo. Cada vez que tenemos un pensamiento complejo (ya sea en nuestro estudio o en un intento científico por descubrir la cura para el cáncer) podemos tener esos pensamientos profundos porque vamos a nuestra alma, tomamos una chispa del potencial de Luz de Jayá y la utilizamos para revelar pensamientos profundos.
Este es el primer entendimiento que debemos tener. Cada acción, cada palabra, cada pensamiento, cada pensamiento profundo está tomando una parte del nivel del alma que le corresponde y la está revelando al mundo.
Cuando algo no está manifestado, puedes cambiarlo. Por ejemplo, el suelo, en su estado potencial puede hacer crecer manzanas, aceitunas o naranjas, dependiendo de qué semilla plantes. Sin embargo, una vez que se manifiesta, una vez que has plantado la semilla de un árbol de manzana, esta crece y aparecen manzanas en el árbol, nunca hará que crezcan aceitunas u otra cosa sin importar lo que hagas. Una vez que has tomado la decisión y la has manifestado, no puedes cambiarla. Lo mismo es una realidad para estas partes de nuestra alma que revelamos.
Si una persona habla de manera positiva, revela la chispa de Luz de Rúaj en una forma positiva. él/ ella ha revelado una parte de sí mismo que antes sólo existía en estado potencial y que ahora que ha sido manifestado en nuestro mundo, no puede cambiar. Lo mismo, por supuesto, es una verdad en el aspecto negativo. Si una persona habla lashón hará (mala lengua) esa persona va a Rúaj, toma una chispa de Luz y la revela, creando oscuridad. En otras palabras, se ha revelado a sí mismo en una forma negativa.
Una vez que es revelado, no podemos cambiarlo. Y esto es tremendamente importante, todo lo que hacemos, todo lo que revelamos, es en lo que nos convertimos, en lo que nuestra alma se convierte; esto nos da un entendimiento más profundo sobre lo que el Zóhar establece acerca de que con cada acción que realizamos, revelamos un ángel. ¿Qué es ese ángel? ¿Qué es esa forma espiritual? Somos nosotros, revelados en una forma positiva o negativa.
Existen dos partes de nosotros. Está el potencial, lo que nuestra alma es, y está lo que hemos revelado.
Nuestra alma es la recopilación de todos aquellos pensamientos, palabras y acciones positivas y negativas. Por supuesto, no sentimos esta realidad, pero si prestamos mucha atención, esto se nos revela en nuestra vida diaria. Si una persona está experimentando oscuridad, es por una razón, porque a través de sus palabras, acciones, pensamientos y pensamientos profundos ha revelado más de su Luz hacia la oscuridad que hacia la Luz.
Cada acción que realizamos está manifestando una parte de nuestra alma que sale de nosotros, y que nunca más puede cambiar. Cada pensamiento, acción, palabra o pensamiento profundo toma una chispa de esa parte del alma y la revela al mundo, y entonces eso es lo que somos, en eso nos convertimos. Ahora, no lo vemos. Incluso ni lo sentimos algunas veces. Pero eso es lo que ocurre en cada acción.
Lo que hace esta información, espero, es cambiar completamente la manera en que vemos nuestras vidas.
¿Qué es lo que la mayoría de nosotros piensa, incluso aquellos de nosotros que somos espirituales? Pensamos: “realizaré esta acción negativa y sé que tal vez regresará a mí de algún modo, pero no importa, lo resolveré, no es tan malo”. Pero ahora nos damos cuenta que si realizamos una acción negativa estamos de hecho revelando oscuridad y conectando con la Sitra Ajra, el lado negativo. Nos estamos creando a nosotros mismos cada día. Nos estamos sometiendo al proceso de creación, ya sea en completa conexión con la Luz del Creador, o Has ve Shalom, en una conexión, en un vinculo, con el lado negativo.
La próxima vez que vayas a decir algo negativo sobre otra persona, detente y piénsalo. Te estás creando a ti mismo a través de ello. Estás tomando tu chispa de Rúaj que te da la fortaleza para hablar y estás construyendo un árbol, por así decirlo, y colocándolo en la casa de la oscuridad. Es tu árbol, tu esencia. Y ahora estás atado allí para siempre.
Con las acciones que estás realizando, los pensamientos que tienes y las palabras que estás utilizando, te estás creando a ti mismo. Estás tomando tu potencial sin revelar y lo estás colocando en un lugar o en el otro, en donde se queda para siempre y eso es lo que eres. Sin embargo, existe una cosa, una herramienta que nos permite cambiar si nos hemos conectado con lo negativo, y se nos revela a nosotros en la porción de esta semana.
Es en realidad el primer secreto que el Creador le dice a Moisés para que se lo exprese a los israelitas en este Shabat. Cuando Moisés bajó de la montaña reunió a los israelitas; los kabbalistas explican que la razón por la que hizo esto era para revelarles este secreto de lo que he estado hablando, el secreto sobre cuál es el propósito de nuestra alma, y cómo nos creamos a nosotros mismos, ya sea hacia la Luz o hacia la oscuridad, a través de nuestras acciones, palabras, pensamientos sencillos y profundos.
Pero entonces Moisés les dice que el Creador también le dio el entendimiento de cómo se puede cambiar, incluso si te has manifestado a ti mismo, a tu alma, en formas negativas, siempre existe una manera en la que puedes cambiar. ¿Cómo? Él dice, en los seis días de la semana tú realizas acciones. En el séptimo día, a través del poder del Shabat, puedes corregirlas.
Durante Shabat todos los mundos se elevan. Sabemos que, como las kabbalistas nos dicen, existen básicamente cinco mundos. Adam Kadmón, Atsilut, Briá, Yetsirá y Asiyá. Realmente no hablamos de Adam Kadmón. Hablamos sobre los cuatro mundos inferiores, Atsilut, y los tres mundos inferiores, Briá, Yetsirá y Asiyá. Debajo del mundo de Asiyá, el mundo en el cual vivimos, existe una fase intermedia llamada Noga, el cual no es positivo ni negativo necesariamente. Puede oscilar entre un lado y otro. Debajo de esto se encuentra el Lado negativo o los mundos de oscuridad. Si una persona ha creado negatividad en algún grado a través de sus palabras, pensamientos o acciones, entonces su alma se ha manifestado en oscuridad. Pero así como los mundos se elevan durante Shabat, nosotros podemos elevarnos con ellos. Así que, incluso en las profundidades de la oscuridad, podemos elevarnos al siguiente campo. Cualquier cosa que podamos elevar durante un Shabat, podemos elevarlo incluso a un nivel mayor durante el siguiente.
Esto quiere decir que si un hombre tomó una chispa de su alma, de Néfesh, por ejemplo, y la manifestó de forma negativa, entonces ha atado su alma al campo de la oscuridad. Pero si antes de Shabat, él recuerda lo que hizo, y realiza el proceso de Teshuvá y pide perdón, entonces la parte de su alma que puso en la oscuridad se eleva durante Shabat al campo de Noga. Entonces, en el siguiente Shabat, si recuerda esto nuevamente, y hace Teshuvá y se siente mal por ello nuevamente, esa parte de su alma puede elevarse del mundo de Noga a los mundos sagrados Briá, Yetsirá y Asiyá.
Es por esta razón que se dice que la corrección pura y completa puede ocurrir sólo cuando una persona se conecta a dos Shabat seguidos. Porque el primer Shabat eleva todos estos pensamientos, acciones y palabras negativas que hemos manifestado de los mundos negativos hasta el mundo de Noga. Luego, el segundo Shabat eleva desde este mundo intermedio a los mundos de pureza, a los mundos de sagrados.
De eso se tratan los primeros versos de la porción de esta semana: aunque explicamos que una vez que estas chispas de nuestra alma se manifiestan, no pueden cambiar, a través del poder de Shabat, podemos de hecho elevarlas. Este es el increíble poder que se nos otorga en este Shabat. Este poder nos dará la habilidad diaria y constante para atarnos, para revelarnos en el Etz Jaim, en el Árbol de la Vida, en la Luz del Creador.
Bendiciones y Luz,
Michael Berg
 


  

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