Música-Fechas importantes

miércoles, 22 de abril de 2015

Ser dueño de tu propio poder



Ser dueño de tu propio poder



Por Martin Brofman, Ph, D.


http://trabajadoresdelaluz.com.ar/



Ser dueño de tu propio poder, tu poder de ser auténtico, de ser quien realmente eres, trata de hecho, de apropiarte de tu libertad. De muchas maneras, has cedido tu poder y/o libertad por tu forma de hablar ,de pensar y ser.

Por ejemplo, cuando dices o piensas algo como, “Esa persona me hace enfadar”, has cedido tu poder /libertad de decidir si estar o no enfadado, a esa persona. Has dicho que no tienes poder, y que esa persona tiene el poder de decidir cuando te enfadarás.

Puedes elegir no hacerlo nunca más.

Sería más adecuado decir algo cómo, “Me enfado cuando esa persona hace eso”. De esa forma, llegas a comprender que eres tú el que te ha hecho enfadar, y también que puedes decidir sentirte enfadado, o sentir algo distinto.

Nadie más que tú “hace” que te sientas enfadado, o triste, o deprimido, o feliz, o sexy, o aburrido, etc. A partir de ahora estás en el proceso de decidir por ti mismo sobre tu vida, tus opciones, tus acciones, tus sentimientos, y lo que ves, ¿ porqué no adueñarte del poder de tomar decisiones a todos los niveles?

Presta atención a las palabras que utilizas, porque ellas forman las bases de tus formas de pensamiento. Escucha tus palabras, y date cuenta si ellas reflejan o no tu libertad de decidir por ti mismo, qué sientes o qué haces.

¿Dices, “Déjame hacer esto”, pidiendo permiso o expresas tus deseos diciendo, “me gustaría hacer esto”, o incluso “Voy a hacer esto?”. ¿Dices, “Esa persona me manipula” o “Me permito a mí mismo ser manipulado”? Cualquier cosa que hayas estado haciendo que no haya funcionado para ti, puedes elegir no hacerla nunca más.

¿Te has reprimido de expresar lo que realmente querías por lo que pensabas que alguien pudiese pensar? Entonces, has cedido el control de tu poder de palabra a esa persona.

Eres libre, lo sabes. ¿Estás deseando ser dueño de tu libertad?

¿Te has reprimido de mirar algo o a alguien por lo que otra persona pudiese pensar? Entonces, le has cedido tu libertad de elección de ver lo que quieres, a esa persona.

¿Te has reprimido de hacer lo que querías por lo que otra persona pudiese pensar? Has cedido tu libertad de acción. Te has reprimido de hablar, de actuar, de ver lo que era autentico para ti. La visión clara se relaciona con permitirte ser auténtico, y confiar en ello – de hecho, insistir en ello.

Al ser dueño de tu libertad, también debes desear reconocer la libertad de los demás. Nadie te da tu libertad – ya es tuya. Sólo depende de ti ser libre. De la misma forma, tu no das a los demás su libertad. Tu sólo puedes reconocer que ellos la tienen.

Cuando haces algo, los demás son libres de sentirse cómo ellos elijan acerca de lo que tú haces. Para ti, sin embargo, solamente estás siendo auténtico, y actuando con amor y libertad según tus motivaciones. Si eres malinterpretado, puedes elegir aclarar el malentendido a través de la comunicación. No es necesario que cambies tu forma de Ser por la forma en que los demás se sienten. Si eliges cambiar, debe ser porque tiene sentido para ti hacer las cosas de distinta forma.

De la misma manera, si otra persona hace algo por lo que tú eliges no sentirte bien, esa es tu opción. Esa persona, también, es libre. Si el no sentirse bien es el resultado de un malentendido, puede aclararse a través de la comunicación. No supongas nada. Pregunta, y entonces lo sabrás.

Si el no sentirse bien es el resultado de apegos que necesitas liberar en tu camino hacia la claridad y la libertad, puedes encontrar otra forma de pensar y de sentir dónde te sientas mejor, en la cual no estás decidiendo lo que otra persona haría de distinta manera, sino preferiblemente lo que tú necesitas hacer de otra forma.

Si esperas que la otra persona cambie su forma de Ser por la forma en que te sientes, entonces estas queriendo controlar a esa persona. Si no quieres ser controlado, ¿estás deseando cesar de controlar?

Quizás en el pasado, cuando mirabas una situación que no considerabas óptima, habías decidido lo que la otra persona debería haber hecho de forma distinta, o que debería hacer de diferente en el futuro. Cuando te apropias realmente de tu poder y de tu libertad, eso ya no lo haces más – si no, solo decides lo que podrías haber hecho de distinta manera entonces, y lo que puedes hacer de distinto a partir de ahora, en el futuro. Cuando eres sincero acerca de esta cuestión, tus pensamientos se incluyen también en el proceso. Mientras te encuentres pensando lo que otros harían, o pensarían, o sentirían, no eres totalmente dueño de tu poder o de tu libertad.

Si quieres ser dueño de tu libertad, ¿estás deseando reconocer la libertad de los demás también? Entonces, puedes comprender que no haces a los demás tristes, si no que ellos pueden decidir sentirse de esa forma cuando tú haces algo. Tú no les haces felices, si no que ellos optan por sentirse así cuando tú haces algo.

No importa lo que hagas, digas, algunas personas lo aprobaran, y otras no. Tienes la libertad de decidir con qué personas estarás. Si decides estar con los que te juzgan, puedes sentirte como una mala hierba en un jardín, sintiéndote constantemente como si necesitases defenderte a ti mismo y a tu forma de Ser.

En cambio, puedes elegir estar bien cuando te juzguen, sabiendo que solamente estás siendo quien tú eres, y que los demás son libres de sentir lo que quieran acerca de esto. Pueden estar juzgándote bajo sus estándares, pero tú estas viviendo bajo tus propios estándares. 

También puedes elegir estar con esas personas que no te juzgan, y en cambio, te aprecian por quien eres. Puedes sentirte más libre, y más relajado cuando eres auténtico, siendo quien realmente tú eres. Comprenderás que tú no eras una mala hierba, sino solamente una flor en el jardín equivocado.

Quizás, en el pasado, tendías a cambiar, a ser alguien distinto de quien eres realmente, para ser amado, para obtener amor. Si quieres saber que eres querido por quien tu eres, entonces sé quien realmente eres, y deja que sea esa la imagen que se ama.

El amor no puede ser solicitado. Debe fluir libremente, y darse libremente. Entonces, sabrás que ese amor es auténtico. Si tú creas una imagen a fin de ser amado, y la gente ama esa imagen, con eso no te sentirás amado por quien realmente eres.

Si las expresiones de amor se solicitan, se piden, entonces no sabes en realidad si se manifestarían en caso de que tú no la pidieras. 

Todavía no estarías seguro del amor. Date cuenta cuando las expresiones de amor proceden libremente de los demás, cuando tú eres auténtico. Entonces, sabrás que llegan porque los otros eligen expresar su amor, y sabrás que es auténtico. Cuando sabes que el amor está ahí, ábrete y siéntelo.

A veces, las expresiones de amor son malinterpretadas, porque nos han enseñado distintas formas de expresar el amor que sentimos. La forma en que algunas personas expresan su amor, es a veces malinterpretada como amor que se quita. Los malentendidos pueden resolverse a través de la comunicación, de modo que las expresiones de amor al final pueden ser esas en las que destaca la experiencia de la persona que las recibe, algo que les hace sentir bien.

Acuérdate de expresar tu amor de esa forma, también. Expresa tu amor de la forma en que te gustaría que los demás expresasen su amor por ti, de una forma en que el resultado sea que se sientan bien, y de una forma en que tú serías feliz cuando lo recibieras.

Tienes el poder y/o libertad de ser quien realmente tú eres, de estar dónde quieres estar, con quien realmente te gustaría estar (si a ellos les gustaría realmente estar contigo), haciendo lo que realmente quisieras hacer. Los demás, también, tienen el mismo poder /libertad.

Si honestamente te encuentras incapaz de decir, “Amo donde estoy, Amo con quien estoy, Amo lo que estoy haciendo”, entonces algo tiene que cambiar. Tienes el poder y/o libertad de hacer que cambie.

Si es una situación dónde no te sientes feliz, tienes


 opciones: 

Cambia la situación. 
Reordénala. 
Cambia la forma en que ves la situación. 
Deja la situación, y encuentra otra.

Si la situación, por ejemplo, es tu trabajo, puedes cambiarlo de manera que lo que estés haciendo signifique más para ti. O, puedes verlo de otra forma en la que te sientas mejor y por lo tanto te sientas feliz en esa situación (pero debe ser auténtica para ti). Si no haces ninguna de estas cosas, entonces quizás necesitas hacer algo distinto, en un trabajo distinto, de manera que desees cada día invertir tiempo y energía en él.

Si es tu hogar, ¿ te sientes como en casa en él? Si no, reordénalo de forma que lo parezca. O de otra forma, elige verlo como que es realmente perfecto para ti ahora. En caso contrario, múdate.

Si crees realmente que estos cambios son demasiado inmensos para ti, que “no puedes hacerlos”, es porque tú has cedido tu poder y/o libertad. No es que no seas capaz de realizar estos cambios, si no que no has elegido hacerlo. Aún tienes el poder de crear tu vida de la forma en que realmente te gustaría que ésta fuese. Tienes el poder y/o libertad de cambiar lo que no ha funcionado para ti, cambiar lo que no ha resultado en tu ser tan feliz como te gustaría 

que fuese.
                                        
¿Estás con gente con quien realmente no disfrutas estar? Si es así, has cedido tu poder de ser feliz a ellos.

No tienes que hacerlo nunca más.

Si has cedido tu poder, puedes recuperarlo. Aún es tuyo. Aprópiate de él.

Tu poder y/o libertad también incluye tu opción de cambiar los patrones dentro de ti mismo que reconoces que no han sido óptimos, que son el resultado de una percepción equivocada, y de formas limitadas de comprender.

Tus apegos y adicciones están entre tu y tu libertad. Cuando eres libre, eres capaz de decidir en cada momento qué te gustaría hacer, y qué tiene sentido hacer. No te permites a ti mismo ser controlado por programas pasados.

Cuando eres adicto a algo y no lo obtienes, no te sientes bien. El grado de tu malestar muestra el grado de apego o adicción. Puedes elegir no dar tu poder a tus apegos, o al objeto de tus apegos. El desapego es libertad.

No se trata de desprenderse. Desprenderse es alejarse de todos los sentimientos. El desapego permite sentimientos positivos de alegría cuando tienes algo. Cuando hay algo que no tienes, eres capaz de focalizar tu atención en lo que tienes.

Si, por ejemplo, estas apegado a una cena con langosta, y no puedes cenar langosta, no eres libre de disfrutar lo que tienes. Cuando no estás apegado, puedes disfrutar una ensalada, un bistec, o si dispones de langosta, realmente disfrutarla, también.

Si estás apegado o eres adicto a una persona, cuando estás con ella, pasas tiempo preocupándote por cuando no estarás con ella, y cuando ellos no están, pasas tiempo echándoles de menos, y no estando presente con la gente que están contigo. Eso no es libertad.

Tienes el poder y la libertad de estar totalmente presente dondequiera que estés, disfrutando de lo que este ocurriendo.

Los demás no tienen que cambiar su forma de Ser por tus apegos, y tú no tienes que cambiar tu forma de Ser por las adicciones de los demás.

Tú asumes la responsabilidad total de ti mismo, y cualquier cosa que pienses, hagas o digas y reconoces que los demás tienen la responsabilidad por cada cosa que elijan pensar o hacer o decir.

No decidas qué piensan los demás, o que harán en una situación dada, porque de hecho, realmente no lo sabes, esa es su responsabilidad. Solo necesitas examinar tu propia conciencia y lo que ocurre en ella.

Los demás son libres para querer lo que quieren y tú eres libre de decir sí o no a eso. Es correcto para ellos quererlo y es correcto para ti el no quererlo. De la misma forma que eres libre de querer lo que quieres y los demás son libres de no querer lo mismo. Cuando ambos queréis lo mismo, hay un acuerdo libre y entonces es probable que algo suceda. Si no, puedes estar de acuerdo en no estar de acuerdo y cada uno puede encontrar la felicidad y la satisfacción a su manera.

Cada persona tiene derecho a tener su propia opinión y sus propios pensamientos y deseos y tú , eres libre.

Revisa tu película, en la que no eres solamente el protagonista, sino también el director. Y también eres el público. ¿ Cuáles eran los efectos de tus acciones y palabras? ¿ Podrías haber escrito un mejor guión para ti mismo? Si es así, ¿ qué hubieses hecho de otra manera? ¿ Podrías haber actuado con más amor, más comprensión? 

Revive la situación en tu mente, haciéndola distinta, y mira el final diferente. Decide que si la situación se presenta de nuevo, la revivirás de la nueva forma. Dedícate a esa decisión. Entonces, has cambiado para mejor, porque era tu elección, y has aprendido lo que necesitabas.

Asimismo, debes darte cuenta de que las cosas ocurren de la forma que tiene que ocurrir, con la química de las personas involucradas, para obtener el resultado que necesita ocurrir. La próxima vez, sin embargo, serás capaz de lograr el mismo resultado con más armonía.

Continua haciendo esto hasta que seas honestamente capaz de dar a tu película y a tu carácter grandes repasos. ¡Si vieras esa película en el cine, hubieses pensado que era una película fabulosa, con una estrella inspiradora tú! Hubieses recomendado la película a tus amigos y disfrutaríais viéndola de nuevo.

Date cuenta de cuáles son tus motivos para hacer las cosas. ¿Cuáles son tus motivaciones? En una situación dada, ¿estás escogiendo el miedo o la libertad? ¿Estás haciendo las cosas porque realmente las has elegido, o las estas haciendo ,o no haciendo, por miedo? Confía en tus instintos y en lo que es auténtico para ti, y haz lo que realmente quieras hacer.

¿Te contenías de ser quien realmente eres porque pensabas que tenías que hacerlo, y luego te dabas cuenta que realmente no tenias que haberlo hecho? Entonces, la base de tu decisión y tus acciones era el miedo. Toma la decisión de que no tienes que hacerlo nunca más. Puedes ser quién realmente eres, y la gente te disfrutará aún más. Cuando haces lo que realmente quieres, algo maravilloso ocurre.

¿Es el amor tu motivación, o es la culpa? ¿Haces las cosas para evitar sentirte culpable, porque te sentirías culpable no haciéndolas? O actúas claramente, haciendo lo que realmente quieres hacer, como una expresión de amor.

Si has estado teniendo como motivaciones el miedo o la culpa, ¿quieres seguir de esa manera? No tienes porqué, lo sabes.

Puedes hacer una elección consciente, una profunda decisión, no tener miedo o culpa o ira controlando tu vida, si no actuar como un Ser conscientemente libre. Cuando lo haces, a partir de ese momento, si descubres que tu decisión va a ser de una cierta forma, o hacer (o no hacer) una cierta cosa basada en el miedo, la culpa o la ira, dedícate a tomar una decisión distinta. Entonces, no estas permitiéndote ser controlado por los patrones pasados de ser o hacer, sino viviendo realmente tu libertad.

Eres realmente libre. Solamente tienes que adueñarte de tu libertad, y ser libre. No solamente te sentirás mejor y disfrutarás tu vida mucho más, sino que también liberarás patrones que se asociaban con visión distorsionada. Vas a volver a la claridad.

Eres libre de pensar de la forma que elijas, y amar de la forma que elijas, y actuar de la manera que elijas.

La gente que te ama disfruta viéndote feliz de la forma en que realmente te gusta ser feliz, siendo la expresión más llena de tu Ser, siendo auténtico, siendo todo lo que tú puedes ser. La gente que te ama realmente quiere que tengas éxito.

Pero, depende de ti.

Tienes el poder y la libertad de ser auténtico, de ser feliz, de tener éxito, de estar satisfecho.

Mira claramente lo que es auténtico para ti. Y vívelo.

Mientras nos han enseñado que es algo bueno ser nosotros mismos, de hecho, también necesariamente, nos han enseñado de muchas maneras que no tenemos que ser nosotros mismos para complacer a los demás y que es bueno complacerles, hacer feliz a los otros.

Entonces, parece ser una elección entre hacer feliz a los demás, por un lado, y siendo nosotros mismos, hacernos felices a nosotros mismos, por el otro lado.

Si has estado eligiendo no ser tu mismo para que otros fueran felices, has decidido que complacer a los demás era más importante que ser realmente tú mismo. Esta era una bonita expresión de tu amor, pero con un coste elevado para ti, y tu facilidad de Ser, y tu salud. La facilidad de Ser se asocia con la salud. No ser tu mismo requiere una inversión de energía, que también se conoce como estrés, un elemento no saludable desde ningún punto de vista.
                               
Lo que tiene mayor sentido es cambiar tus prioridades de forma que ,ser auténtico, sea lo más importante y de hecho, una parte necesaria de cualquier proceso de sanación.

Aún puedes disfrutar expresando tu amor de cualquier forma que funcione para ti y saber la importancia de ser auténtico. Siendo tu mismo. Siempre. Con claridad y amor. 
                                 









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martes, 21 de abril de 2015

Por la travesía de mi vida …


Por la travesía de mi vida …



Ya no me frustro, mi vida va mejor AHORA, conmigo, con ellos, con uds., con quienes sean que pasen por ella, o bien, si debo estar tiempo prolongado a  solas. 
Cada momento, cada circunstancia, todo es mejor siempre, en el momento que ocurre. 
Ser Feliz en mi camino fue y es mi proyecto de vida, sin dejar de lado nada,como: alegrías, tristezas, abundancia, miseria, confianza, decepción, certeza, duda, salud, enfermedad; y tantos calificativos que humanamente damos y ... que efectivamente son buenos y malos, perfectos e imperfectos. 
Cada vivencia trae consigo un tesoro guardado, que está a mi alcance para ser conocido, comprendido y tomado por mí.
 Cada evento tiene la trascendencia que yo le atribuya, sea producido por mí o que provenga de afuera; y dejo constancia de que a eso de que "todo es mi espejo", no lo considero como una verdad a raja tabla. 
Debemos estar muy atentos para saber qué es lo que viene como espejo y qué no, en todo caso, tanto si me pertenece, como si no; entiendo que todo está ahí para que yo le dé vida, validez y la permanencia que sienta debo darle.
Mi responsabilidad fundamental trata de la repercusión y durabilidad que le otorgue a cada vivencia. 
Por tanto me declaro libre de la Matrix, que pretende sustraerme en su perpetua esclavitud, puedo transitar en ella, mas no le pertenezco, soy libre y responsable de lo que elija, no de lo que intentan imponerme las fuerzas externas, que obran para dominar a las masas. 
"Ahora" es la plenitud de mi vida, solo con el propio reconocimiento de lo sucedido a cada instante: respirar la naturaleza, trabajar en mi huerto y mi jardín, ordenar mis libros,  escribir, ocuparme de la limpieza de mi hogar, mantener activa la relación con quienes conviven conmigo: Milly y Luna (de raza amorosa y grandemente traviesa), compartir momentos con mis hijos/a, mis nietos, un/a amigo/a, o cualquier persona o ser que circunstancialmente pase por mi lado, sea encontrándome en una parada de micro, en un supermercado, o en la calle. 
Y ... me doy estos permisos: de cantar y bailar como si estuviese en un gran escenario; de reirme hasta que me duelan las costillas fracturadas; de llorar hasta contraer hipo, por todo o por nada. De angustiarme cuando sé que no estoy cerca de aquellos que son mis amados más allegados, para consolarlos y compartir sus alegrías. De equivocarme y reconocerlo, no importa con quién, solo reconocer en mi fuero interior que estuve equivocada; y si puedo revertirlo, será maravilloso, si no, intentar no volver a cometer el mismo error; y si vuelvo a lo mismo volver a empezar.
De tener unos instantes, solo unos instantes de odio hacia lo que me parece una terrible estupidez y hacia los que la hacen posible, de sentir rabia y bronca por el sufrimiento de algunos Seres. De entrar en una fuerte añoranza hacia aquel Amor, que yo misma abandoné, para seguir mis ideales, de los que nada tengo que arrepentirme, ya que por ese abandono obtuve el conocimiento que buscaba, siendo también colaboradora y partícipe en la llegada de quiénes hoy, son mis mayores escuderos.
Intento así, sin resistirme a nada, vivir siempre en un eterno y feliz comienzo, donde el asombro cotidiano, es el sustento fundamental; sin buscar ningún tipo de reconocimiento, solo de ese modo, sentir Amor por todos y todo lo que Es en su más Grácil Esencia. smd 


 







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lunes, 20 de abril de 2015

Conocimientos y apreciaciones sobre el Karma, de dos excelentes fuentes - Recopilación de información, de diversos expertos en la materia (vídeo-texto)

 


LA TRAMPA DEL KARMA


 El Karma es un Juego Arreglado -   La Influencia Arcóntica en la Psicología Humana y en el Orden Social   



por John L. Lash 18 Octubre 2010 del Sitio Web MetaHistory

traducción de Editorial-Streicher 9 Junio 2013 del Sitio Web Editorial-Streicher Versión original en ingles

 

 De otro de los autores que hemos presentado en varias oportunidades, hemos puesto en castellano ahora este texto de John Lash (metahistory.org) que más que intentar una definición tradicional (hindú, budista o como ha sido divulgada) de karma, explica más bien cómo él, y con él los gnósticos de la Antigüedad, piensa acerca de ello en base a su ya conocido planteamiento (que a veces no es todo lo sencillo que quisiéramos).

 

De allí se deriva obviamente el título del ensayo, que propone considerar la supuesta ley karmática como un juego que debemos jugar y que no es más que eso, porque, sostiene, ciertamente hay maneras de trascenderlo y superarlo, en la medida en que se desarrolle cierta conciencia.

 

Señala además que aparte de ser un juego que se nos impone, no consiste en lo que  generalmente se divulga sino en un mecanismo de tipo efecto dominó.

 

 El Karma es un Juego Arreglado

-   La Influencia Arcóntica en la Psicología Humana y en el Orden Social   -

 

 Este ensayo es una tentativa de explicar uno de los aspectos más desconcertantes de la experiencia humana:

el "karma", es decir, el mecanismo de causa y efecto en el comportamiento humano.

Si no fuere un desafío lo bastante difícil, interpretaré algunos pasajes del Apocrifón de Juan, un texto que presenta material sobre los Arcontes, único en el corpus de escrituras gnósticas.

 

Mi objetivo es mostrar que los gnósticos tenían una visión extremadamente sofisticada del auto-engaño humano, sobre todo en cuanto a moralidad y responsabilidad.

 

La palabra sánscrita karma significa simplemente "acción", pero más exactamente "activación", el modo en que una acción conduce a otra en una reacción en cadena, en que cada acto en la cadena activa al siguiente.

 

El hinduísmo y el budismo se refieren a la "ley del karma" como si fuese una fórmula obligatoria de alguna manera implementada por autoridades cósmicas, o quizás debido a una cerrada repetición de intercambios de energía en el universo.

 

De acuerdo a la definición habitual, la ley del karma asegura que cada acto retornará finalmente a su hechor de un modo equivalente.

El bien retornará con algo bueno; el mal con algo malo. La ley funciona a través de todos los acontecimientos en el curso de la vida, un proceso aparentemente inexorable del destino, y se extiende más allá de los límites de la mortalidad. Las condiciones sufridas o disfrutadas en esta vida son debidas a acciones en una vida anterior.

 

El karma es a veces llamado "la ley moral de causa y efecto".

Se la supone establecida para animar a hacer buenas obras, hechos afectuosos, y para apartarse de las acciones malas, dañinas y destructivas. La formulación cristiana es "lo que usted siembra, aquello usted cosecha".

 

 Sin Retribución

 

La función compensadora del karma es a veces llamada la retribución kármica, es decir, un reembolso.

 

Una persona que hace daño a otros sufrirá el justo castigo, sufriendo daño a su vez, etc. En el hinduísmo y el budismo, las enseñanzas sobre el karma son inseparables de la hipótesis de la reencarnación.

 

¿Por qué? Generalmente se cree que el karma debe actuar a través del tiempo, abarcando muchas vidas, porque es un principio universal.

 

Éste es un elevado concepto de la moralidad, en verdad. Implica que cualquier acción emprendida por una persona cuando está viva tendrá repercusiones y ramificaciones después de que ella muera, y finalmente rebotará sobre el hechor que ha nacido de nuevo, para bien o mal.

 

De esta manera, hay un poder aleccionador de largo plazo en la doctrina del karma.


La tibetana Rueda de la Vida, ilustrando la rotonda kármica de los tres venenos, los seis reinos y los doce eslabones (nidanas) en la cadena de renacimientos.

 

Un dispositivo de profunda enseñanza psicológica, quizás, pero ¿realmente representa las leyes que actúan en la moralidad humana, equivalentes a las leyes de la Naturaleza?

 

En otras palabras, ¿es este diseño un cuadro verificable de reacciones en cadena que ocurren mecánicamente en el comportamiento humano, o es sólo una estratagema, un modelo útil para leer el comportamiento?

 

¿Representa esto cómo realmente actúa el comportamiento, o simplemente presenta un esquema para interpretarlo?

 

La reencarnación misma es un asunto complicado.

 

La veracidad de la retribución kármica depende de si se asume que las vidas sucesivas realmente demuestran un patrón de causa y efecto. Esta premisa puede ser imposible de verificar, dejando a la ley del karma incierta sobre algo que permanece no demostrado, si es que no improbable. Sin embargo, hay un modo simple de explicar por qué se invoca la reencarnación cuando la doctrina del karma es promulgada.

 

En la realidad normal, el karma no es demostrable. No coincide con los hechos de la realidad. Es no-intuitivo y no-evidencial, no apoyado por los hechos de la experiencia humana.

 

El karma desafía el sentido común y choca bruscamente contra lo obvio.

 

En los asuntos humanos, es indiscutible que la gente frecuentemente hace daño sin que reciba un daño a cambio, y las buenas acciones suelen no ser recompensadas, o, como un cínico dijo, "ninguna buena acción queda sin castigo".

 

La gente buena sufre daños atroces. La gente mala se sale con la suya. El engaño es desenfrenado y muy frecuentemente nunca expuesto. De ser expuesto, no es castigado. A los perpetradores casi nunca se les piden cuentas. Hay muy poca justicia en la realidad humana.

 

Éste es un hecho claro y brutal de la vida que debe ser ignorado por un acto consciente de negación.

 

La evidencia desnuda de la experiencia hace obvio que la compensación kármica es puro cuento (bullshit). La gente de vez en cuando consigue lo que merece, por supuesto. Y es más satisfactorio cuando esto sucede. Muchísimas películas de Hollywood basan su atractivo sobre esta perspectiva. Pero por regla general, ése ciertamente no es el caso, y no es algo con lo que se debe contar.

 

Actos horribles ocurren sin que el autor sea conocido o hecho responsable. Los que llegan a ser conocidos y se demuestra que son culpables de actos atroces a menudo andan en libertad. Ellos hacen alarde de la impunidad. Esta situación es difícil de aceptar, pero sin embargo la evidencia está en todas partes en el ordenamiento social, en la política, en los asuntos íntimos y familiares.

 

Aquellos que cometen hechos malos raramente reciben lo mismo a cambio, aunque eso pueda suceder en situaciones específicas de guerras de pandillas o enemistades de la Mafia.

 

En tales casos, sin embargo, no resulta necesario suponer que funciona una enorme ley impersonal del karma. La gente toma venganza o ejerce la violencia recíproca. Ninguna ley cósmica se requiere allí.

 

De allí la referencia a la reencarnación:

si no puedo mostrarle cómo la acción hiriente de una persona es compensada con un daño equivalente hecho a aquella persona, porque no es evidente en el curso de los asuntos humanos, entonces volveré fácilmente al escenario de las vidas sucesivas:

El tal por cual no recibe su merecido en esta vida; bien, pero lo recibirá después, puede estar seguro de ello.

La reencarnación, que no puede ser demostrada, es invocada para apuntalar una premisa que es rotundamente refutada por los hechos de la vida.

 

Este es un ejemplo de lo que los existencialistas llaman mauvaise foi, mala fe, es decir, creer o pretender creer algo que usted sabe que no es verdadero, para alguna segunda intención, a modo de consuelo o sentido de la justicia, o simplemente por una completa incapacidad para aceptar la amarga verdad.

 

El cristianismo y el Islam son religiones cuyos adherentes por lo general no consideran o no aceptan la reencarnación.

 

Pero la noción de la retribución kármica es inherente a estos sistemas de creencias. Si no hay ningún proceso de reencarnación que asegure el justo castigo, no hay problema, sólo déjeselo al Creador.

 

De aquí la creencia en la retribución divina que figura tan marcadamente en aquellas religiones: Dios castigará a los malhechores y recompensará el buen comportamiento del fiel, quienes tienden a ser oprimidos y abusados; el juicio divino prevalecerá sobre cada persona e incluso sobre el drama de la Historia. Cristianos y musulmanes se aferran por igual a esta convicción con vehemente intensidad.

 

Imagine cómo sería vivir sin la garantía de la retribución: presenciar lo que pasa en el mundo, el espectáculo en curso de la injusticia, y renunciar totalmente al consuelo del justo castigo. En las mentes de los fieles, vivir sin recompensa no es una opción. Es una perspectiva terriblemente espantosa. Es intolerable en extremo. Esto destroza la mente y angustia al corazón. Y lo que es peor, abre la entrada al caos moral.

 

Después de todo, si no hay ninguna compensación, ningún sistema de castigo y recompensa que actúe sobre el comportamiento humano, entonces cada uno es libre de hacer lo que quiera sin preocuparse por las consecuencias que puedan recaer sobre el hechor.

 

Como no habrá ninguna consecuencia indeseada para mí, puedo hacer lo que me dé la gana, actuando para dañar o beneficiar a otros, de una u otra forma, libre de una acción recíproca sobre mí, de cualquier modo.

 

Vale la pena notar que las buenas acciones, realizadas con compasión, en una manera benévola y no egoísta, sólo porque se siente bien hacerlas y los resultados para otros son felices y productivos, no requieren ser correspondidas.

 

Como Walter Kaufmann observó en su crítica de la moralidad "prudencial" de la fe judeo-cristiana, un acto realmente moral es hecho sin la preocupación cautelosa por cómo esto beneficia al hechor, es decir, por la recompensa del favor de Dios o de la vida eterna después de la muerte. Los actos malvados y engañosos, por contraste, siempre son realizados con la preocupación por las consecuencias para el hechor. Volveré sobre este punto al final de este ensayo.

 

Los adherentes a las religiones abrahámicas del judaísmo, cristianismo e islamismo, son llamados "la gente del Libro" porque ellos confían en las reglas de conducta que se encuentran en libros atribuidos a una autoría divina:

la Torá

la Biblia

el Corán

Tal gente universalmente está de acuerdo en que el comportamiento bueno y "moral" sólo es posible entre los seres humanos por seguir ciertas reglas prescritas.

 

El argumento para la fe en Dios está estrechamente unido al argumento para el orden moral respaldado por una entidad sobrehumana, y esto supone que tal autoridad es la única base para la moralidad.

 

Sin reglas dadas por Dios, impuestas por un sistema de recompensa y castigo, ¿por qué alguien haría algo salvo seguir sus propios impulsos egoístas?.

 

Obviamente, la mala fe en la retribución kármica (puesta en práctica por un dios o por una ley cósmica impersonal, no hace diferencia) tiene un enorme efecto de control sobre el comportamiento humano, manteniendo a la gente en orden. Sin retribución habría una anarquía moral total.

 

Pero quizás valdría la pena considerar a qué realmente se podría parecer la "anarquía moral".

 

Me referiré a aquel tema al final del ensayo.

 

Influencia de los Arcontes

 

El Apocrifón de Juan es un largo texto cosmológico que aparece en tres versiones en los códices de Nag Hammadi, e independientemente en otro texto copto, el códice de Berlín. Es un tesoro de oscuridades deslumbrantes y delirios teológicos arcanos.

 

En el cajón de sastre de los escritos gnósticos coptos, este texto es único porque contiene dos rasgos no encontrados en otra parte en aquella literatura por lo demás redundante. Como suele suceder, estos dos rasgos se refieren a dos preguntas claves que con frecuencia aparecen en la discusión sobre los arcontes, los malévolos embaucadores de que habla el gnosticismo.

 

Estas preguntas son:

¿Qué papel, si es que alguno, jugaron los Arcontes en la creación del cuerpo humano?

 

¿Cómo influyen los Arcontes en el curso actual de las acciones emprendidas por los seres humanos, es decir, cómo ellos afectan al karma?

Demás está decir que éstas son preguntas bastante amplias.

 

Tengo que informar que el Apocrifón de Juan no proporciona nada como respuesta clara y adecuada a una u otra pregunta. Lo siento por eso. Sin embargo, presenta una base provisional para tales respuestas, si la inferencia y la extrapolación son permitidas.

 

Objetable como pueda ser este método para algunas mentes, la inferencia y la extrapolación son los ejercicios a seguir, con moderación y rigor, para conseguir algo viable de la literatura gnóstica. A aquellos que objetan mi bien conocida técnica en este aspecto, les digo: demándenme. A aquellos que siguen mi tendencia, debo advertir que las respuestas que pueden ser desarrolladas a partir de este material no son simples.

 

Por otra parte, aunque las explicaciones requeridas para ambas respuestas sean complicadas, el resultado de estas explicaciones puede ser sorprendentemente simple.

 

En este ensayo sólo me remitiré a la segunda pregunta.

 

Al exponer el origen, los motivos y métodos de los parásitos de la mente que son los Arcontes, las escrituras gnósticas nos confrontan con la intimidante cuestión de su influencia sobre la Humanidad. Esta influencia puede ser caracterizada por tener varios vectores. Primero, los arcontes afectan a la gente mediante una insinuación subconsciente o sub-liminal.

 

A este respecto, ellos funcionan mediante un vínculo telepático con la especie humana, con nosotros, sus primos cósmicos, como la cosmología gnóstica nos informa. No todo lo que sucede en la mente humana se origina allí.

 

La insinuación específica de los arcontes es evidente en el pensamiento religioso y espiritual, sobre todo en el virus mental del salvacionismo y el complejo del mesías.

 

Los gnósticos advirtieron explícitamente que los arcontes infectan al pensamiento humano con falsas ideas religiosas, incluyendo la creencia en una mente maestra masculina o autoridad paternal, el dios padre de fuera del planeta.

 

La exposición gnóstica de la influencia arcóntica es una doble contrariedad:

el jefe supremo de la colmena de los arcontes, el Demiurgo, es la misma entidad que sería reconocido como el único y supremo y dios creador, si es que la ilusión religiosa insinuada por los arcontes hace su efecto.

El Demiurgo mismo está terriblemente engañado, creyendo que él es la única deidad cósmica responsable del Cielo y la Tierra, y el iniciador de la creación de la raza humana.

 

El dios de la fe abrahámica existe, por cierto, pero él es un demente depredador alienígena inclinado a engañar y a esclavizar a la Humanidad; tal es la extraña advertencia de los videntes gnósticos en los Misterios.

 

¿Pero cómo realmente los Arcontes afectan a la especie humana, aparte de las ilusiones infames que ellos pueden engendrar en nuestras mentes?

 

Mediante otro vector de influencia, ellos usan la falsificación y la simulación para desviar nuestra atención de la realidad del potencial humano, los talentos de nuestra especie como el pensamiento racional y la imaginación, y para distraernos de la presencia de la Naturaleza y del poder sobrenatural que está dentro de la Naturaleza.

 

He hablado de esta táctica de la contra-imitación con mucho detalle en mi libro "Not in His Image".

 

Ialdabaoth, el nombre gnóstico para Yahvé, es llamado el espíritu de la falsificación. La palabra copta para "simulación", HAL, denota la firma de los arcontes, quienes pueden imitar pero no crear.

 

Ellos son una especie mímica. Ellos imitan nuestras facultades para substituír su mentalidad por la nuestra propia, y por lo tanto viviendo sustitutamente (vicariamente) por medio de nosotros.

 

Como dijo Castañeda, ellos funcionan como "una instalación foránea" en nuestras propias mentes.

 

Tanto en términos psicológicos como parapsicológicos, el perfil que los gnósticos hacen de los arcontes es realmente sofisticado, y merece una consideración cuidadosa y respetuosa.

 

Es sin duda el paradigma descriptivo más lúcido del control mental sub-liminal producido por la mente humana. Descártelo bajo su propio riesgo.

 

  

Adulterio Cósmico

 

Toda esta materia dia-gnóstica es instructiva, pero nosotros realmente queremos saber cómo los arcontes pueden en efecto deformar y desviar el comportamiento humano, si es que ellos lo pueden hacer de alguna manera, y yendo más allá, llevar a cabo su insinuación subconsciente.

 

El Apocrifón de Juan tiene alguna sorprendente y desconcertante información sobre este asunto. Me concentraré en un pasaje clave.

 

La Biblioteca Gnóstica Copta en cinco volúmenes presenta las cuatro versiones de este texto en columnas repartidas en páginas enfrentadas. La parte superior de las columnas da el texto copto y debajo pone las traducciones. Usted puede leer las cuatro versiones en paralelo. La maldita cosa se prolonga por 95 páginas. El texto más completo de las cuatro versiones, NHC II, 2, tiene 32 pasajes.

 

Un poco después de las dos terceras partes del camino por esta obra, en el pasaje 27, encontramos un acontecimiento notable:

«Cuando el Gobernante Principal (jefe supremo arconte) comprendió

que ellos [los seres humanos] estaban exaltados por sobre él en las alturas

y que ellos lo superaban en pensamiento,

y que él no sería capaz de atraparlos...

Él hizo un plan con sus autoridades (exousiai), que son sus poderes,

y juntos ellos cometieron adulterio con la Sabiduría (Sofía)

y un amargo destino (heimármene)

fue engendrado a través de ellos,

que es el último de los grilletes cambiantes,

y es de la especie de los intercambiables,

y es más duro y más fuerte que aquella con quien

los dioses se unieron y los ángeles

y los demonios y todas las generaciones

hasta este día».

Esta convincente descripción de un sistema de atadura kármica con "grilletes" recuerda la cadena budista de eslabones reencarnacionales, los nidanas, dibujados alrededor de la periferia de la Rueda de la Vida.

 

Creo que este pasaje presenta el equivalente gnóstico de la doctrina budista del karma, pero la enseñanza gnóstica no debería ser identificada punto por punto con la doctrina budista.

 

Tiene quizá una lección diferente para enseñar sobre la causa y el efecto moral.

 

Para parafrasear libremente en jerga mitológica:

La Divina Sofía hace un trato con el jefe supremo arconte, permitiéndole que sus esbirros sujeten las acciones humanas con cadenas de alguna clase.

Éstas son las cadenas del heimármene, las obras del destino, o, traducido más integralmente, el arrastre de la compulsión ciega, un acto que obliga al siguiente.

 

Cuando los arcontes cometen adulterio con Sofía, la diosa permite que algo en la composición natural de la Humanidad sea adulterado por la influencia arcóntica. Por "adulterio" se entiende la adulteración, la inclusión de un elemento foráneo o extraño, tal como el jarabe de maíz puede ser usado para adulterar la miel.

 

El resultado es que los arcontes ponen una tendencia entrópica en el comportamiento que de otro modo sería libre para ejercer la auto-corrección y la auto-regeneración, tal como el aditivo de jarabe de maíz tuerce la química natural y el valor nutritivo de la miel.

 

En pasajes anteriores partiendo desde el número 19 se establece la superioridad de la Humanidad sobre los arcontes.

 

Por medio de nous, la inteligencia divina, y la luminosa epinoia, la imaginación, los humanos pueden corregirse a sí mismos y mantener su comportamiento de acuerdo con todo lo que es bueno y productivo y consecuente con los diseños últimos de la vida. Los humanos tienen una gran ventaja sobre la horda arcóntica, según dice el texto repetidas veces.

 

Incluso los arcontes saben esto:

«Y el Jefe Principal (jefe supremo arconte, Ialdabaoth)

sabía que la especie humana era desobediente a él,

debido a la luz de la imaginación (epinoia) innata en la Humanidad,

y que la hizo más correcta en su pensamiento

que el Jefe Principal»

(II, 2: 22 y sigs.)

Los Arcontes no pueden competir con la imaginación humana, la mismísima facultad innata en la Humanidad para la detección y derrota de aquellos parásitos de la mente.

 

Pero el texto dice que el jefe supremo de los arcontes ordena un cierto poder:

"él indujo un trance sobre Adán", pero no como el trance inducido a Moisés, un estupor de sueño, sino que más bien "fue sobre su percepción (aisthesis)" (ibíd),

...significando que los arcontes pueden realmente nublar y sesgar nuestra percepción, lo que ellos hacen principalmente por medio de HAL, la simulación.

 

Pero hay que añadir que nosotros llevamos a cabo las simulaciones, los actos del modelado y la imitación, mediante los cuales ellos nublan nuestra percepción. Incluso en su mejor momento, el poder arcóntico sobre la mente humana es tomado prestado de la mente.

 

Ahora aquí está el problema: aunque nosotros los humanos somos inmensamente superiores a los arcontes, no ejercitamos automáticamente nuestra ventaja, sino que más bien necesitamos una prueba o un desafío para activarla.

 

Tal como otros animales en la Naturaleza necesitan una señal del medioambiente para desencadenar sus programas instintivos - los castores responden a las señales estacionales construyendo represas, por ejemplo - así los humanos se benefician de la activación de su atributo único, la luminosa epinoia, el poder de la imaginación.

 

De esa manera Sofía, que proporcionó estas capacidades superiores en la raza humana en primer lugar, da a los arcontes una ligera ventaja en su juego contra la Humanidad permitiéndoles dar las señales desencadenantes. Enfrentando a estos embaucadores, la especie humana es desafiada a usar su imaginación para su misma supervivencia.

 

Los Arcontes son tanto agentes como expresiones del poder del engaño en la mente humana, y no sólo de un modo general:

con nosotros ellos co-efectúan la capacidad de auto-engaño de la especie humana entera.

Comprender que no estamos solos en el engaño a nosotros mismos, sino siempre involucrados en una orquestación cósmica, un juego amañado, es la gran verdad para la liberación de la especie humana de todas las formas de engaño, manipulación y esclavitud.

 

 Compulsión Ciega

 

Bastante claro, quizás, pero ¿cómo la arcóntica señal desencadenante "adultera" el potencial humano?

 

El aditivo (equivalente al jarabe de maíz en la miel) es una tendencia al trance, a la auto-hipnosis o auto-sugestión, como el texto claramente lo indica. Aquella tendencia es puramente arcóntica.

 

En efecto, Sofía permite que los arcontes induzcan un factor de trance en las mentes humanas, como si usted interrumpiera el mecanismo del oído interno para tener a alguien ligeramente mareado y desequilibrado. Lo que es puesto en desventaja es la percepción, debido a la turbiedad de la sugestión: simplemente sugiera que algo sea visto de un cierto modo y la gente tenderá a verlo de esa manera.

 

De aquí proviene la magia de la publicidad. De aquí el impacto de las operaciones psicológicas de Inteligencia que utilizan tecnología de simulación. Sofía lo hace así, de modo que al descubrir el engaño de la auto-sugestión podemos detener la ilusión en su raíz y elevarnos a nuestro verdadero potencial, usando la imaginación para mezclarnos en la realidad sublime de los designios terrestres más bien que en la fantasía y la evasión.

 

Bien, hasta ahora. Estamos a mitad de camino para la exégesis completa del pasaje sobre el heimármene.

 

El Apocrifón de Juan sugiere que la tendencia ilusoria no ha sido simplemente dejada para funcionar como una disposición mental, sino que real y funcionalmente está "instalada" en el mecanismo del comportamiento humano, corporalmente activo.

 

La compulsión ciega del destino se debe a la manera en que la conducta se repite, al imprimirse a sí misma en el organismo humano, al estilo de la Programación Neuro-Lingüística.

 

Nuestra esclavitud hacia el karma reside en esto:

conductualmente, nos imitamos a nosotros mismos.

Ahora bien, comprendo que la mezcla del lenguaje mitológico con el análisis psicológico no funcionará bien con algunas personas, pero simplemente no hay ningún otro modo de enmarcar el diagnóstico aquí.

 

La metáfora mitológica,

"Sofía hace un trato con los arcontes, permitiéndoles atar el comportamiento humano funcionalmente en 

modelos de compulsión ciega", describe la realidad psicológica vivida físicamente.

La actividad compulsiva marca al organismo humano para reproducirse a sí misma en patrones que siempre se repiten (cadenas intercambiables), pero es luego implementada mediante acciones diferentes, de sólo una vez (cadenas cambiantes).

 

Por ejemplo, el ebrio que golpea a la esposa que es la posibilitadora de su adicción, repite un patrón compulsivo de abuso, y ella repite su participación en aquel modelo, pero cada vez que aquello sucede, ellos son dos personas que realizan acciones distintas en aquel momento en el tiempo.

 

Cada vez que él la golpea en la cara es un caso único de abuso físico, aunque su acto exhiba un patrón repetitivo de abuso.

 

El poder corpóreo de la compulsión de la repetición ata a la especie humana a un destino,

"más duro y más fuerte que aquella con quien los dioses se unieron y los ángeles y los demonios y todas las generaciones hasta este día".

Sofía realmente asume un riesgo con nosotros al permitir al karma funcionar corpóreamente y no simplemente como un proceso mental. Me atrevería a decir que ella hace eso porque nuestro atributo divino de la epinoia es también corpóreo, y corre ese riesgo para igualar y dominar al otro.

 

 

(En este punto, vea mi libro "No a Su Imagen - Not in His Image", cap. 22, Imaginación Divina:

«La Epinoia es el poder director de la imaginación, el verdadero factor salvador en la gnosis. El Apocrifón de Juan cuenta cómo la Divina Sofía, cuando ella comprendió el problema que la Humanidad afrontaría con los Arcontes, dotó con "la luminosa Epinoia" a Zoe, la fuerza de la vida, de modo que en nuestra composición biológica lleváramos una capacidad imaginativa»).

 

La esencia del karma en el modelo gnóstico no es la recompensa y el castigo, como puede verse en el credo abrahámico de la retribución divina y, de otro modo, en la doctrina hindú-budista del renacimiento.

 

Más bien es la compulsividad pura la que se alimenta de sí misma y se llena de surcos en la repetición estereotipada. El trato con los Arcontes liga cada acto humano a un arrastre corporal, de modo que un acto hecho automáticamente tiende a producir un acto similar o uno opuesto y compensador, por la misma persona. La idea clave aquí es el hecho de ser arrastrado por una fuerza (entrainment), que es lo que significa heimármene.

 

La cadena de la esclavitud kármica no hace que una buena acción genere otra buena acción, ni tampoco hace que un mala acción genere otra mala acción, cualitativamente hablando.

 

Simplemente hace que cualquier tipo de hecho se haga repetitivo y tome una vida propia. Siendo esto así, alguien que daña a otros es condenado por sus propias acciones a seguir haciendo eso hasta que se auto-corrija o hasta que alguien más lo corrija, o lo detenga, o le deje frío y muerto.

 

La compulsión de la repetición fuerza al hechor hacia la auto-corrección, o bien la completa entropía física de la repetición causará finalmente la ruina del hechor.

 

Así es cómo Sofía establece el karma humano: sin un sistema de recompensa y castigo, excepto por la recompensa o castigo que uno se causa a sí mismo por la acción ciega y compulsiva. Un acto genuinamente libre no tiene ningún mérito o detrimento, ninguna consecuencia derivada en forma mecánica para el hechor.

 

Repito:

la acción liberada no tiene ninguna consecuencia externa o extraña para su autor. Su consecuencia, si es que hubiera alguna, está implícita en el puro placer de su realización, en el gesto en su perfecta transitoriedad.

La conclusión de sentido común de este arcano diagnóstico conductual es:

aquellos que hacen daño seguirán haciéndolo y nunca atraerán el castigo desde el orden cósmico, ya que no hay ningún tal sistema de retribución. Entonces ellos verán lo que están haciendo y se auto-corregirán, o sólo lo harán hasta el final cuando ellos se desgasten, o se autodestruyan en un violento estallido, si es que no son detenidos primero por alguien.

La opción de auto-corrección significa que no hay ninguna responsabilidad desde fuera de la voluntad soberana de cada individuo solitario.

 

No hay ningún sistema cósmico de compensación moral. No hay ninguna justicia ordenada en el universo, aunque la justicia pueda ocasionalmente ser alcanzada por la iniciativa humana en ciertas situaciones. El malhechor que daña y engaña a otros, y que no puede auto-corregirse, sólo puede ser detenido por otro individuo, en una interacción directa y de primera mano.

 

¿Cuántas películas de Hollywood no describen aquella obvia verdad?.

 

 

Al Fin La Anarquía

 

El karma como compensación moral es una mentira, pero el juego conductual del heimármene funciona exactamente como se pretende que funcione.

 

El juego ya ha sido arreglado por la tendencia arcóntica que Sofía permite:

el factor del trance o el poder de la sugestión.

El mecanismo de la entropía moral funciona en el cuerpo humano, en el circuito fisiológico y neurológico que sostiene el comportamiento y retiene los patrones conductuales.

 

Si Sofía no permitiera que eso ocurriera de esa manera, experimentaríamos una resistencia total de mente y cuerpo, saltando de un momento de máxima expresión al siguiente, corrigiéndonos y mejorándonos en cada singular acción tomada.

 

Pero nunca nos engañaríamos a nosotros mismos ni llegaríamos a ser mucho más sabios por el hecho de comprender la acción.

 

Debido a la compulsión, nos agotamos y nos desgastamos, conductualmente hablando. Pero vencer la compulsión nos da un impulso, un espíritu especial, que no surge en el constante empuje libre de obstáculos de nuestro potencial. Los Arcontes proporcionan la resistencia contra la cual generamos una liberación cada vez más alta de potencial.

 

Desde el punto de vista de Sofía, se trata de una justa compensación: sin aquel desafío a nuestro potencial, no iríamos tras el alcance óptimo de nuestra especie. Con el desafío, los arcontes consiguen jugar su juego.

 

Pero la auto-corrección puede ser realizada en cada situación donde ellos se inmiscuyen.

 

Ya he señalado que una buena acción no busca una compensación. O si lo hace, es la moralidad cautelosa la que está en acción.

"Kaufmann, en The Faith of a Heretic, sostiene que la moralidad judeo-cristiana "no conoce el valor de una acción hecha por su propio bien", sin la expectativa de la recompensa (o del castigo).

'La ética del Antiguo Testamento es una ética de prudencia y recompensas, como si el punto fuera que ser bueno rinde beneficios'."

(en "No a Su Imagen")

No rinde beneficios ser bueno; ése es un hecho brutal. Podría, pero no necesariamente. En la expresión de la bondad innata no se busca ninguna rentabilidad. O no se necesita.

 

Vale la pena notar que hay a menudo más vigor involucrado en hacer daño que en hacer el bien. La gente malévola y maliciosa puede ser poseída por determinaciones realmente demoníacas.

"Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores / están llenos de una intensidad apasionada".

(Yeats, La Segunda Venida)

¿Por qué? Porque para persistir en hacer daño usted tiene que trabajar enérgicamente contra el orden natural de las cosas y contra la disposición benigna del animal humano, pero la entropía arcóntica que le da el carácter a la compulsión ciega aumenta cuando usted se resiste a ella.

 

Para vencer aquella tendencia entrópica usted requiere continuamente exagerar su sistema y encauzar sus fuerzas.

 

Por otra parte, es natural actuar con bondad y fluír con el universo, cooperando con la belleza y la elegante funcionalidad de la vida. Uno nunca se cansa de hacer el bien, y entonces uno no tiene que hacer un súper-esfuerzo para persistir en aquel comportamiento, al cual estamos naturalmente predispuestos, como la ética pagana afirma.

 

Pero los criminales pueden prosperar en la amplificación de la fuerza vital requerida para persistir en el comportamiento abusivo y controlador. Ésta es otra amarga verdad de la manera en que las cosas son en la condición humana.

 

No hay ningún karma como nos ha sido enseñado. Nadie tiene la autoridad para hacerlo responsable de lo que usted hace, ni siquiera Dios. Ni siquiera Sofía, el animal madre planetario. Sólo usted puede hacer eso por sí mismo.

 

La palabra "anarquía" está compuesta por la raíz "arjé", que también se encuentra en "arconte".

 

La an-arquía es la condición de negación de lo arcóntico.

 

La anarquía está contra toda autoridad salvo la que reside en la voluntad soberana de una persona individual. No existe tal cosa como el karma considerado como un sistema de recompensa y castigo. Ésa es una completa patraña de hombres viejos para intimidar a los niños.

 

Usted es libre de hacer lo que le plazca en la vida y de tratar a la gente como desee, sin ninguna regulación moral prescrita de ninguna clase.

"Haz lo que quieras", como Crowley notablemente aconsejó.

Aquel adagio es sólo un poco menos de la mitad de una verdad esencial, y una verdad a medias más peligrosa, en efecto. La otra mitad es que cualquier cosa que usted haga sucede según un patrón de compulsión ciega, a menos que usted vea dicha estructura y la venza.

 

Sólo entonces usted es realmente libre de hacer lo que desee; pero no estando todavía libre de la compulsión, usted no puede comprender qué es realmente ser libre.

 

La libertad depende no simplemente de la independencia y de la capacidad para actuar, sino de la acción libre de la repetición estereotipada, de la compulsión ciega, de la entropía arcóntica, del heimármene.

 

 El Juego de Kali

 

El karma es un juego arreglado. La liberación del karma viene primero al ver cómo está amañado, cómo el engaño arcóntico induce la auto-sugestión y nubla la percepción, y luego simplemente al decidir no jugar aquel juego.

 

En una perspectiva liberada, no hay ninguna ley kármica según la cual usted pueda sopesar la causa y el efecto de sus acciones. Imagine cómo se siente aquella clase de libertad.

 

A estas alturas en la historia humana, bien puede ser tiempo para admitir cómo la compulsión humana está manipulada por una fuerza adulterante en la mente. Cada uno está igualmente sujeto al factor del trance, pero no toda la gente sucumbe ante él en el mismo grado.

 

Algunos especímenes humanos son completamente consumidos por ello.

 

Ellos han llegado a estar totalmente arcontificados. Ellos hacen compras y matan con igual despreocupación. Hay muchos de ellos circulando por estos días. De esa manera, encontramos una camarilla de psicopáticos monstruos del control manejando los asuntos humanos. Gran sorpresa. La instrumentación del comportamiento arcóntico es actualmente tan penosamente obvia a escala global que Sofía puede estar examinándonos con un ojo penetrante en la prueba que ella dispuso para nosotros, comprobando los resultados.

 

Cada problema en el mundo en general está amañado, orquestado, deliberadamente instigado y engañosamente puesto en práctica y manejado:

la crisis de los alimentos está manipulada, el colapso financiero está manipulado, los medios de comunicación masiva están manipulados, el entretenimiento está manipulado, las elecciones democráticas están manipuladas, las estadísticas están manipuladas, la educación está manipulada, las epidemias están manipuladas, las vacunas contra las epidemias están manipuladas, Google está manipulado, la inminente invasión OVNI está manipulada, el calentamiento global antrópico está manipulado, la Tercera Guerra Mundial está manipulada, el terrorismo está manipulado.

¿Cuánta manipulación se necesita antes de que rompamos la manera en que el karma funciona y veamos a través de la colusión ciega de una especie auto-engañada?.

 

El único factor decisivo en el tan anunciado "cambio planetario" puede ser no un despertar espiritual masivo a través del globo con cada uno de repente vibrando a la frecuencia más alta de sus cuerpos de luz, sino algún acuerdo sobre esta percepción elemental: los únicos problemas de la sociedad humana que no puede ser resueltos de una manera relativamente feliz y productiva son los deliberadamente creados.

 

Si no fuera por aquellos problemas, podríamos estar resolviendo las cosas completamente bien. Pero usted no puede ganar un juego que está arreglado para que usted lo pierda.

 

Pero hay buenas noticias, también, en este penosísimo diagnóstico que llega ahora a su fin. Ver cómo el juego del karma está arreglado trae liberación en términos de Kali, es decir, de acuerdo a la metáfora del juego, que soluciona todas las formas de comportamiento humano en el Kali-Yuga. (Traducción: en el Kali-Yuga, cualquier situación puede ser dominada poniéndola en la metáfora del juego).

 

Se podría decir que Sofía hizo un trato con los arcontes, pero es Kali quien lleva a cabo el trato. Ella supervisa el involucramiento humano con los poderes demoniacos del engaño y la manipulación. Ella es llamada Durga, "invencible", porque ningún impulso arcóntico o demoniaco en el universo puede derrotarla. Kali libera a la especie humana de todas las ilusiones, incluyendo la ilusión de la compasión.

 

Como Kali, Sofía ama correr riesgos, jugar a las probabilidades.

 

Esto es evidente en toda la Naturaleza en el modo en que Sofía lanza los dados evolutivos espléndidamente para un triunfo minuciosamente selectivo. La madre animal planetaria es en efecto teleológica, orientada hacia objetivos, pero ella juega salvajemente con la posibilidad y la novedad para conservar los márgenes de su mundo abiertos y fluidos.

 

Ella ama atravesar los obstáculos como un niño autista que conjuga las raíces cuadradas hasta 50 puntos decimales.

 

El escenario gnóstico del heimármene muestra cómo Gaia-Sofía ha puesto en marcha una jugada precaria oponiendo a la especie humana contra sí misma y con los arcontes como efecto multiplicador. Kali supervisa el juego para un objetivo particular, porque la admisión al Juego de Kali se convierte en una opción al salir del juego amañado.

 

Usted no gana ese juego arcóntico, usted sólo lo abandona. No hay ningún karma que dominar o vencer.

 

El acto realizado por su propia belleza y placer es ya una iniciación a Kali.



Gracias por compartir y mencionar de donde obtuviste la información. Se trata de una cadena de Amor, se trata de ir reencontrándonos. ¡Gracias! por Ser y estar.